Camila recibió el diagnóstico de leucemia el 31 de diciembre de 2018, con veintinueve años y un hijo de cuatro. De un día para otro desapareció de la rutina de ambos y entró en internaciones, quimioterapias y esperas. Mientras tanto escribía a mano. No pensaba en lectores: eran páginas para sostenerse, ordenar el miedo, acompañarse. Después vino el alta, luego la pandemia, y con ella una idea que ya estaba desde el principio: todo lo aprendido tenía que servirle a alguien más. Abrió una cuenta de Instagram, empezó a contar su experiencia y descubrió que esas palabras podían acompañar a otros. Años después volvió sobre aquellos cuadernos, los pasó uno por uno a la computadora y les dio forma de libro. Lo que había nacido como refugio terminó convirtiéndose en puente: entre la mujer internada que necesitaba entender lo que estaba viviendo y quienes necesitan saber que hay vida después.
Camila recibió el diagnóstico de leucemia el 31 de diciembre de 2018, con veintinueve años y un hijo de cuatro
Sobre La vida después de la vida
PRÓLOGO · 22 de octubre de 2026 · 17:38