Sobre la autora

Betina Cáceres (Buenos Aires, Argentina, 1990)
Vive en Barcelona desde hace cuatro años. Trabaja en el ámbito del turismo, en aeropuertos y agencias de viajes. Escribe desde la infancia, aunque empezó a compartir sus textos en la adultez. La lectura y la escritura ocupan un lugar central en su vida.
Sobre el libro
«El mundo alrededor de historias» es el vigésimo segundo volumen de la Colección Cuento y Aparte. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 22-788415-525769. Primera edición: mayo 2026.
Prólogo
En El mundo alrededor de historias hay una mirada que se detiene donde otros pasan de largo. Betina Cáceres trabaja con escenas simples, momentos reconocibles, situaciones que cualquiera podría vivir, pero encuentra en esos materiales una tensión secreta.
Sus relatos parten de lo cotidiano, aunque no se conforman con describirlo: lo examinan, lo empujan un poco más allá, lo cargan de sentido hasta que algo aparece. Una conversación, un viaje en colectivo, un recuerdo que insiste: todo puede convertirse en el centro de una historia cuando se lo observa con la atención adecuada. En este libro, las ciudades funcionan como anclaje y como disparador. Buenos Aires, Barcelona y otros nombres propios no solo ubican las historias en un mapa, también organizan una experiencia, un modo de habitar el mundo. Los personajes transitan esos espacios mientras lidian con pensamientos que se repiten, decisiones mínimas que crecen, coincidencias que adquieren peso. No hay estridencias ni artificios: la fuerza de estos cuentos está en la forma en que sostienen la mirada sobre lo pequeño hasta volverlo significativo. Hay también una relación íntima con la escritura, una necesidad que atraviesa el libro y que se siente en cada página. Escribir, para Cáceres, no parece un gesto ornamental sino una forma de ordenar la experiencia, de entender lo que ocurre alrededor. Este conjunto de relatos propone algo sencillo y, a la vez, difícil: mirar de nuevo. Encontrar en lo que parecía menor una historia posible. Y, en ese gesto, descubrir que siempre hay algo más.