El cajón de los juguetes perdidos

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PUBLICADO EN

MAY, 2026

El cajón de los juguetes perdidos

El cajón de los juguetes perdidos reúne cuentos atravesados por la timidez, la crítica social, el barrio y las grietas de la intimidad. Nehuén Conchiglia rescata textos, obsesiones y heridas para construir un libro incómodo, sensible y filoso, donde la memoria no embellece nada: apenas ilumina lo que todavía duele.

Sobre el autor

Nehuén Conchiglia (Aldo Bonzi, Argentina, 1995)

Creció y vivió siempre en La Matanza. Estudió Historia sin terminarla y escribió durante años en secreto. Participó en los primeros cuatro libros de la Colección Trescientos de Orsai. Hincha de Huracán, lector tardío y escritor obstinado, publica para reparar su pasado y hacerse querer.

Sobre el libro

«El cajón de los juguetes perdidos» es el tercer volumen de la Colección Cuento y Aparte. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 03-788415-525769. Primera edición: mayo 2026.

Prólogo

A Nehuén Conchiglia la escritura le empezó como les empieza a muchos tímidos: no para mostrarse, sino para no ahogarse. De chico escribía porque no se animaba a decir en voz alta lo que quería, lo que le molestaba, lo que le dolía.

Guardaba papeles, cuadernos, frases, y al mismo tiempo hacía algo bastante elocuente: se dejaba ver escribiendo. Quería esconderse, pero también quería que alguien se diera cuenta. Ese movimiento doble sigue estando en El cajón de los juguetes perdidos, un libro hecho de rescates. Rescates de textos viejos, de climas de adolescencia, de una manera de mirar el mundo que mezcla introspección, bronca, barrio y crítica social. Nehuén viene de Aldo Bonzi, y eso no es una coordenada menor: hay en sus cuentos una forma de hablar, de reaccionar, de vincularse con la calle y con el dolor que tiene mucho de ese lugar. Leyó tarde, o mejor dicho: leyó como pudo, con los libros que había a mano, hasta que un día se cruzó con Dr. Jekyll y Mr. Hyde y entendió que la literatura también podía hablar de sus propias contradicciones. Después vinieron policiales, thrillers, talleres y, sobre todo, la decisión de tomarse en serio eso que había hecho casi en secreto durante años. Este libro nace ahí, en esa incomodidad. En alguien a quien no le gusta demasiado sentarse a escribir, pero que cuando lo hace encuentra una verdad. Y esa verdad, en literatura, alcanza.