Cambalache

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PUBLICADO EN

MAY, 2026

Cambalache

Cambalache reúne relatos breves que capturan lo cotidiano desde una mirada sensible y contradictoria. Con humor, ternura y observación, Belén explora vínculos, emociones y pequeñas escenas de la vida diaria. Un libro íntimo y cercano, donde cada texto funciona como un espejo inesperado para quien lo lee.

Sobre la autora

Belén Leguizamón (Buenos Aires, Argentina, 1993)

Es docente de primaria, licenciada en Psicopedagogía y educadora scout. Apasionada por las infancias, combina estructura y espontaneidad en su vida cotidiana. Escribe desde chica, primero como refugio y luego como elección. Cambalache es su primer libro, donde explora contradicciones y emociones cotidianas.

Sobre el libro

«Cambalache» es el cuarto volumen de la Colección Cuento y Aparte. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 04-788415-525769. Primera edición: mayo 2026.

Prólogo

Belén escribe como vive: en contradicción permanente, pero en equilibrio. En su cabeza —y también en estos cuentos— conviven dos versiones de sí misma que no se anulan, sino que se necesitan. Una voz más sabia, más paciente, que entiende todo como aprendizaje. Y otra más liviana, más curiosa, que todavía se deja sorprender por lo que pasa alrededor.

Cambalache nace de esa tensión. No es un libro que busque ordenar el mundo, sino mirarlo desde distintos ángulos al mismo tiempo. Belén viene de la docencia, de trabajar con chicos, de habitar espacios donde ningún día se parece al anterior, aunque todos tengan horario. Y algo de eso se filtra en su escritura: una atención muy particular a lo cotidiano, a lo mínimo, a lo que podría parecer intrascendente pero guarda algo más. Escribe desde hace mucho, aunque durante años no se lo tomó del todo en serio. Como tantas veces pasa, la escritura estuvo primero como refugio, como descarga, como una forma de entender lo que le pasaba. Después vino la decisión de quedarse un rato más en ese lugar, de insistir, de ver qué pasaba si en vez de escribir para soltar, escribía para construir. Este libro aparece ahí, en ese momento. Hay microrelatos, escenas, fragmentos que funcionan como pequeñas ventanas a una vida que no busca ser extraordinaria, sino reconocible. Y en ese reconocimiento aparece algo muy potente: la sensación de que todos, en algún punto, somos también un pequeño cambalache.