El club de los miércoles

Un libro de

Colección

TIENDA

PUBLICADO EN

MAY, 2026

El club de los miércoles

En El club de los miércoles, Elena Forlano reúne historias donde la infancia, el humor y lo fantástico conviven con naturalidad. Son relatos breves, curiosos y entrañables, escritos con una mirada lúdica pero nada ingenua. Un libro para lectores chicos y grandes que todavía conservan intacta la capacidad de asombro.

Sobre la autora

Elena Forlano (Buenos Aires, Argentina, 1979)

Es profesora de Nivel Inicial, psicóloga y desarrolladora de sistemas. Lectora y escritora desde la infancia, encontró en la literatura infantil un territorio natural para su imaginación. Vive en Villa Urquiza con su marido y dos gatos. Cuentos para imaginar es su primer libro.

Sobre el libro

«El club de los miércoles» es el quinto volumen de la Colección Cuento y Aparte. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 05-788415-525769. Primera edición: mayo 2026.

Prólogo


Elena Forlano escribe desde chica, pero no de una manera lineal ni obediente. Es de esas personas a las que una imagen, un cuento ajeno o una consigna escolar pueden cambiarles el día y, a veces, también el rumbo. A los diez años escribió un relato bastante siniestro para la escuela, mató a un personaje sin culpa y, en vez de retarla, la directora la felicitó. Ese gesto, supongo, le confirmó algo que ya intuía: que la imaginación también podía ser un territorio propio. Después vinieron las lecturas —Mafalda, Agatha Christie, Elige tu propia aventura—, las hermanas mayores, una casa llena de libros y una vida bastante más práctica que literaria: maestra jardinera, psicóloga, programadora. Elena tiene esa mezcla extraña y eficaz de sensibilidad, humor y cabeza estructurada. Por eso sus cuentos pueden nacer hace veinte años, quedar dormidos mucho tiempo y volver ahora con otra forma, más irónica, más dialogada, más filosa. Cuentos para imaginar está hecho de ese material: de textos viejos revisados con la mirada de hoy, de ejercicios que no se abandonaron del todo, de historias que esperaron su momento. Hay algo muy vivo en este libro, porque no busca solamente contarles cosas a los chicos ni hablarles a los grandes sobre la infancia. Lo que hace es otra cosa: recuperar esa lógica en la que lo cotidiano puede torcerse de golpe, y un detalle mínimo alcanza para abrir una puerta nueva. Elena no escribe para enseñar. Escribe para jugar en serio. Y cuando eso pasa, la literatura suele encontrar su mejor tono.