Sobre el autor

Agustín Curbelo Lorier (Progreso, Uruguay, 1990)
Docente y escritor interesado en la literatura como herramienta de reflexión social. Ha participado en diversas antologías de cuentos y en talleres literarios y teatrales. Su obra se nutre de la observación de personajes, las historias cotidianas y la experiencia compartida con su comunidad.
Sobre el libro
«Relatos fantásticos de pagos increíbles» es el quinto volumen de la Colección Punto Cero. Portada rústica sin solapas. Tamaño 20×14 cm. 156 páginas. ISBN 05-7888415-525745. Primera edición: abril 2026.
Prólogo
Antes de aprender a escribir historias, muchos narradores aprenden a inventarlas mientras juegan. Agustín Curbelo Lorier recuerda una escena de su infancia que explica bastante bien el origen de este libro: estaba jugando solo, inventando mundos, cuando su madre salía al patio a colgar la ropa.
Entonces el juego se detenía. Esperaba. Y cuando ella volvía a entrar a la casa, la historia continuaba exactamente donde había quedado. Esa imaginación paciente, capaz de sostener un relato durante horas, es una forma temprana de literatura. Con los años Agustín se convirtió en docente de química, un oficio donde el mundo parece regirse por leyes claras y fórmulas precisas. Pero al mismo tiempo siguió alimentando otro territorio más incierto: el de la lectura, la fantasía y la ciencia ficción, universos posibles donde la realidad se tuerce un poco para revelar algo nuevo. Hace un tiempo decidió buscar un espacio distinto al de la lógica cotidiana y se anotó en un taller de teatro. Después llegó el taller literario. Allí descubrió algo inesperado: la mayoría de sus compañeras eran mujeres bastante mayores que él. Lejos de incomodarlo, esa mezcla generacional se convirtió en una fuente constante de historias, miradas y personajes. De ese cruce nace Relatos fantásticos de pagos increíbles, un libro que combina humor, absurdo y tradición rural para contar historias donde lo fantástico aparece como una forma de justicia. Porque en estos cuentos la imaginación no es solo un juego: también es una manera de ajustar cuentas con el mundo.